No pocos fueron los trabajadores que cotizan al FOVISSSTE, interesados en obtener un crédito de vivienda, los que llegaron al martes 18 de septiembre de 2012 con la intención de inscribirse al proceso de selección aleatoria para los otorgamientos de créditos hipotecarios correspondientes al Segundo Sorteo de Créditos Tradicionales 2012.
Era el último día de la convocatoria para el registro de las solicitudes de inscripción y a medida en que transcurrían las horas, también se recibían correos electrónicos y llamadas telefónicas de quienes buscaban adquirir una vivienda nueva con una gran inquietud en común: descifrar el enigma del acrónimo y obtener la tan preciada CUV para cumplir con este requisito antes del cierre de las inscripciones en internet, a las 23:59 hora del centro.
Según el Procedimiento para el Registro y Validación de Oferta de Viviendas en Conjunto, la CUV es la Clave Única de Vivienda y es "el identificador permanente que tendrá una vivienda y el requisito indispensable para cualquier trámite inherente a la vivienda".
Si bien ajenos a todos los requisitos que una empresa constructora, o desarrolladora de vivienda, debe cumplir para tramitar cada una de las CUVs correspondientes a cada una de las viviendas que ofrece en conjunto, lo que realmente importaba a los trabajadores del Estado que buscaban ejercer su crédito en esta modalidad eran los numeritos para completar la solicitud.
No importaba si la casa de su agrado estaba en Querétaro y se pretendía conseguir la CUV en una agencia inmobiliaria de Cuernavaca. Incluso, cuando la búsqueda coincidía en lugar con el desarrollo, se ignoraba que cada CUV está asociada con una sola casa en particular y, por lo tanto, con su ubicación dentro del conjunto.
Lo cierto es que cada CUV representa no sólo el cumplimiento de requisitos fundamentales para ofertar una vivienda de calidad con todos los servicios mediante un financiamiento, sino que garantiza la operación en beneficio del trabajador que la adquiere de esta manera.
Es importante que las empresas constructoras capaciten a su equipo de ventas sobre la CUV para impedir que, en el afán de cerrar una operación de compra-venta, se inventen o, peor aún, se dupliquen las Claves Únicas de Vivienda.
Corresponde a los clientes evitar que, en la urgencia por obtener una CUV a como dé lugar, les vendan una casa sin saber de sus características, ni la ubicación exacta dentro del conjunto. Comprar sin ver puede ser muy atractivo para un vendedor, pero no tanto para quien se convierte así en la última persona en saber realmente qué es y dónde se encuentra lo que está comprando.
En lo particular, el martes 18 de septiembre no se generó la posibilidad de una venta, pero sí se llegó al final del día con la satisfacción de haber dado respuesta a las inquietudes de los clientes para que, el día de mañana, su decisión de compra tenga el respaldo de una mayor y mejor información.