17.8.13

Las ventas también se fueron de vacaciones


WP_46Cualquiera pensaría que el período vacacional es un tiempo propicio para las personas o familias que quieren comprar una vivienda, pero sobre todo para todos aquellos que buscan adquirir una segunda casa en una zona turística, como es el caso de Cuernavaca y sus alrededores.
Lo cierto es que en este verano, en plena temporada de lluvias, el flujo de las ventas en el sector inmobiliario parece transitar de una severa condición de estiaje hacia una de grave sequía.
Dicen que para entender lo macro hay que comprender lo micro. Basta con escuchar las conversaciones entre los asesores inmobiliarios de la eterna primavera para darse cuenta que las operaciones de compra-venta han disminuido drásticamente y que el ritmo del presente no se compara con el vértigo de los años anteriores.
Poco ha trascendido los cambios recientes y las nuevas facilidades del crédito Infonavit para quienes perciben ingresos desde 5.5 VSM. Valiendo el parangón, ahora es más fácil encontrar a Wally que a un cliente dispuesto a ejercer este tipo de crédito para adquirir una casa en Cuernavaca.
En el pasado era común atender a un buen número de clientes que habían resultado ganadores en el sorteo de los créditos Fovissste. El más reciente, ocurrido hace unas cuantas semanas, no ha contribuido a la afluencia de clientes en los desarrollos inmobiliarios, dejando a más de un asesor de guardia con la mirada perdida en el horizonte.
Los créditos hipotecarios bancarios siguen provocando cierto temor en una mayoría que antepone el prejuicio de antaño a la razón de los números. Basta con mencionar esta posibilidad de financiamiento para que el deseo de compra se convierta en una estatua de sal.
Muchos recordamos los tiempos en que la rueda giraba con una venta en puerta, otra en trámite, y una más en su consumación. La presencia física de los clientes se ha transformado con la presencia virtual de quienes prefieren solicitar información por otros medios para evitar cualquier asomo de compromiso.
Antes hablábamos del turismo inmobiliario o, lo que es lo mismo, "Much Ado About Nothing". Ahora ni siquiera llegamos a tal cosa. El interés se devalúa con llamadas o correos electrónicos de mera curiosidad, citas que no se concretan, pretextos fantásticos o ingenuidad apabullante como la de quien busca la casa nueva, sola, con jardín y alberca, en un terreno de 500 metros cuadrados, ubicada en la zona norte pero cerca de la autopista, con un valor máximo de medio millón de pesos... y a negociar, faltaba más.
Las agencias inmobiliarias se asocian para incrementar la oferta del número de viviendas,  pero de poco sirve ante la ausencia de la demanda. Contar con cientos de casas a la venta es otra manera de decir que hace falta un número similar de clientes.
De nada sirve sondear las propiedades de los colegas en búsqueda de esa casa  tan especial que nadie tiene y ni siquiera existe, pues de lo contrario estaría anunciada por todos lados.
Y así en la tierra como en el cielo. En este mes Geo, Homex y Urbi salieron del IPC de la Bolsa Mexicana de Valores, como consecuencia también de los muchos asesores inmobiliarios que desde antes dejaron de cubrir la cuota de sus propias bolsas.
La esperanza muere al último y en las ventas uno debe estar preparado para lo inesperado. Más allá de las circunstancias, de las exageradas cortinas de humo, de los caprichos de la economía y de los velados esfuerzos personales, sabemos que la fortuna también juega un papel decisivo. No hay otra que perseverar para alcanzarla.