29.11.13

Cuernavaca, por naturaleza.

WP_48De todos los motivos que inspiran a una persona a adquirir una casa en Cuernavaca, el que sigue despertando nuestra admiración y reconocimiento, quizás porque conlleva una sonrisa de genuina satisfacción, es aquél que se apega fielmente a la idea de disfrutar de su naturaleza.
Se comprende que, en nuestros días, las formas lleguen a prevalecer sobre el fondo a la hora de tener que tomar una decisión sobre un lugar y un tipo de vivienda. Y sorprende cómo ciertas prioridades evolucionan al grado de eclipsar la intención original, o cuando una barricada de pretextos se suma para impedir el trazo de un objetivo.
Según el diccionario, la naturaleza es el "conjunto de cosas que existen en el mundo o que se producen o modifican sin intervención del ser humano". Para quienes nos dedicamos a exaltar las bondades naturales de una región que ha seducido a nómadas no sólo de este país, sino de todo el mundo, para encontrar en esta demarcación su morada temporal o permanente, resulta un tanto complicado comunicar en imágenes ese sentir de especial satisfacción y bienestar que se produce en quienes la habitamos.
Muy por encima de las vicisitudes del progreso, más allá de los inconvenientes de la rutina, la belleza sigue estando ahí en el ojo de quien la mira, en la generosidad de un clima que se regala incondicionalmente para todos los que quieran disfrutarlo, en la exuberancia de su flora que ilumina hogares y jardines, en la frescura de sus albercas y balnearios, en el encanto de su horizonte y la magia pictórica de sus atardeceres, en el brillo de sus días y en esa permanente invitación a pasarla bien en compañía de familiares y amigos.
Cuernavaca sigue siendo, por naturaleza, la ciudad de la eterna primavera. Un concepto tan bien fundamentado que ahora se desborda  por todo el estado para decir con cierta razón que Morelos es la primavera de México.
Y en la foto, la naturaleza, haciendo lo que mejor sabe hacer, aquí en Cuernavaca, Morelos.

18.10.13

¿Y dónde está tu broker ahora?


WP_47Quienes tenemos experiencia en mostrar bienes inmuebles a personas que llegan a manifestar de una forma u otra un interés en su adquisición, no nos cocemos al primer hervor.
Son muchos los entusiastas que creen que una visita a la casa de su curiosidad o, mejor aún, de sus sueños, basta para poder obtenerla. Existe un cierto parecido con aquellos niños que deciden ir a la tienda con la idea de "A ver qué compro..." cuando en realidad deben concentrarse en "¿Qué necesito y para qué me alcanza?"
De unos meses a la fecha en que el mercado inmobiliario de la vivienda en Cuernavaca parece el Serengueti en tiempos de sequía, se asoman clientes que cual esgrimistas echados para adelante se ponen a blandir este tipo de argumentos: "Mi broker me dijo que yo escogiera la casa que quisiera..." "Tengo a un amigo que es el que autoriza los créditos de Infonavit..." "Si le chiflo al ejecutivo del banco, me dobla el crédito..." "Mi sindicato es un genio que concede todos mis deseos..." "Usted no está para saberlo, pero yo no necesito inscribirme en el sorteo de Fovissste..."
Entre vendedores de bienes raíces, habrá quien les siga el juego, quien se entusiasme como adolescente y baile al ritmo que le toquen. Primerizos que se hunden en un laberinto de melifluas promesas de terceros que, o no investigaron lo suficiente para conocer el potencial de sus clientes, o se fueron de bruces con sus espejitos. Todo, para acabar topándose con pared o descarrilándose en el olvido.
Pero lo realmente triste es para aquellos clientes a quienes sus respectivos brokers, amigos, contactos, e incluso aviesos vendedores, les siguen haciendo creer que teniendo poco se puede comprar mucho, que los atajos son posibles si les llegan al precio aunque al final no garanticen ni la meta anhelada, ni la devolución de su dinero.
Son los clientes que a veces se despiden con un genuino encanto por el inmueble que satisfizo la mayoría de sus expectativas. Que firman un "Seguimos en contacto..." con la consigna de "Nada más le hablo a mi broker y ya estamos".
Clientes de los que uno no vuelve a saber más, aunque algunos vendedores les den seguimiento, porque sus "contactos" no les cumplieron la promesa o porque la vergüenza desplazó a la baladronada. Todo, como si el broker simplemente se esfumara.

17.8.13

Las ventas también se fueron de vacaciones


WP_46Cualquiera pensaría que el período vacacional es un tiempo propicio para las personas o familias que quieren comprar una vivienda, pero sobre todo para todos aquellos que buscan adquirir una segunda casa en una zona turística, como es el caso de Cuernavaca y sus alrededores.
Lo cierto es que en este verano, en plena temporada de lluvias, el flujo de las ventas en el sector inmobiliario parece transitar de una severa condición de estiaje hacia una de grave sequía.
Dicen que para entender lo macro hay que comprender lo micro. Basta con escuchar las conversaciones entre los asesores inmobiliarios de la eterna primavera para darse cuenta que las operaciones de compra-venta han disminuido drásticamente y que el ritmo del presente no se compara con el vértigo de los años anteriores.
Poco ha trascendido los cambios recientes y las nuevas facilidades del crédito Infonavit para quienes perciben ingresos desde 5.5 VSM. Valiendo el parangón, ahora es más fácil encontrar a Wally que a un cliente dispuesto a ejercer este tipo de crédito para adquirir una casa en Cuernavaca.
En el pasado era común atender a un buen número de clientes que habían resultado ganadores en el sorteo de los créditos Fovissste. El más reciente, ocurrido hace unas cuantas semanas, no ha contribuido a la afluencia de clientes en los desarrollos inmobiliarios, dejando a más de un asesor de guardia con la mirada perdida en el horizonte.
Los créditos hipotecarios bancarios siguen provocando cierto temor en una mayoría que antepone el prejuicio de antaño a la razón de los números. Basta con mencionar esta posibilidad de financiamiento para que el deseo de compra se convierta en una estatua de sal.
Muchos recordamos los tiempos en que la rueda giraba con una venta en puerta, otra en trámite, y una más en su consumación. La presencia física de los clientes se ha transformado con la presencia virtual de quienes prefieren solicitar información por otros medios para evitar cualquier asomo de compromiso.
Antes hablábamos del turismo inmobiliario o, lo que es lo mismo, "Much Ado About Nothing". Ahora ni siquiera llegamos a tal cosa. El interés se devalúa con llamadas o correos electrónicos de mera curiosidad, citas que no se concretan, pretextos fantásticos o ingenuidad apabullante como la de quien busca la casa nueva, sola, con jardín y alberca, en un terreno de 500 metros cuadrados, ubicada en la zona norte pero cerca de la autopista, con un valor máximo de medio millón de pesos... y a negociar, faltaba más.
Las agencias inmobiliarias se asocian para incrementar la oferta del número de viviendas,  pero de poco sirve ante la ausencia de la demanda. Contar con cientos de casas a la venta es otra manera de decir que hace falta un número similar de clientes.
De nada sirve sondear las propiedades de los colegas en búsqueda de esa casa  tan especial que nadie tiene y ni siquiera existe, pues de lo contrario estaría anunciada por todos lados.
Y así en la tierra como en el cielo. En este mes Geo, Homex y Urbi salieron del IPC de la Bolsa Mexicana de Valores, como consecuencia también de los muchos asesores inmobiliarios que desde antes dejaron de cubrir la cuota de sus propias bolsas.
La esperanza muere al último y en las ventas uno debe estar preparado para lo inesperado. Más allá de las circunstancias, de las exageradas cortinas de humo, de los caprichos de la economía y de los velados esfuerzos personales, sabemos que la fortuna también juega un papel decisivo. No hay otra que perseverar para alcanzarla.

10.5.13

La oferta inmobiliaria y el canto de las sirenas.


WP_45Dicen que soñar no cuesta nada, dicen. Quizás por eso cuando llega la hora de vender un bien raíz, nadie más susceptible que el propietario para sucumbir en primerísimo lugar ante el canto de las sirenas.
No importa cuál sea el motivo, si la extrema necesidad para salir de algún apuro o la desmesurada ambición para lograr el negocio del siglo, nada como dejarse seducir por el brillo que ofrece las posibilidades de una venta.
Si se trata de una casa en Cuernavaca, el propietario no podrá resistirse a la tentación de replicar y agregar ciertos valores que llegan a desafiar las variables del más generoso de los avalúos. Son las voces que pintan una realidad que de inmediato se aleja del suelo.
No se trata nada más de cotizar los metros de terreno, ni los de construcción. Puesto que la casa se encuentra en una zona turística, reconocida mundialmente por la maravilla de su clima, entonces la ubicación es un privilegio que debe compensarse.
Si la casa es de descanso, o de fin de semana, los clientes potenciales serán, nada más ni dada menos, que auténticos potentados, donde quiera que éstos se encuentren. Gente solvente que no viene a ver si puede comprar, sino porque puede comprar, viene.
Por supuesto que se sumará el valor histórico de la propiedad. ¿Quién se atreve a poner en duda el hecho de que los recuerdos gratos se aprecian más con el paso del tiempo? Pues llegó la hora de traspasar esa felicidad con intereses.
En muchos casos, el propietario fue el arquitecto, e ingeniero también. Razón por la cual habrán de adicionarse no sólo sus honorarios por haber dignificado la industria de la construcción, sino sus regalías por ese diseño de autor que siempre serán mucho más que las merecidas.
Por si lo anterior fuera poco, el precio final debe incluir el valor afectivo, que dicho sea de paso, es el más caro de todos. Un atributo con el que la depreciación, la falta de mantenimiento, o la inadecuada presentación de la propiedad, pasan a segundo término, o de plano carecen de importancia.
Cada quien es libre de fijar el precio de su propiedad, de escuchar las voces en su interior para determinar el valor de la misma. Y aún así, aunque el precio resulte inflado, con un valor que desde todos los ángulos se presenta desproporcionado, no faltará un promotor de bienes raíces  que le cante al oído para persuadirlo y convencerlo de que su casa vale mucho, pero mucho más de lo que pretende, con tal de firmar una exclusiva.
Un trato que la mayoría de las veces se extiende en el tiempo a falta de mercado, o de un verdadero ingenuo que les conceda el milagro. Una espera que se prolonga de manera indefinida hasta que un día termina por agotar la paciencia del propietario, por bajarlo de la nube en que andaba.
Y todo para acabar consintiendo y concediendo un ajuste del precio a la baja, sugerido lógicamente por el promotor que termina rematándola, eso sí, de manera exclusiva, a una cantidad inferior de la que se pudo haber ofertado desde un principio.
Ulises resistió el canto de las sirenas y otras vicisitudes antes de llegar a buen puerto. Sirva lo anterior para tomarse en cuenta a la hora de fijar el precio de un bien inmueble si no se quiere naufragar en un ambicioso intento de venta.

7.2.13

El azar y los bienes raíces en Cuernavaca

En estos tiempos de carnavales y de ferias con sus coloridos juegos de azar que imantan por igual a mozalbetes ilusos que adultos soberbios, es casi imposible resistirse a la tentación de comparar la odisea de todas aquellas personas que buscan adquirir una casa en Cuernavaca con el tradicional juego de las canicas, el cual, dicho sea de paso, simula de igual manera la ventura de no pocos asesores inmobiliarios que les brindan su tiempo y atención.

Por si alguien no lo recuerda, o no lo conoce, el juego de las canicas en una feria consiste en lanzar con la mano una canica sobre una elevada pendiente de madera a fin de que el proyectil caiga en alguno de los agujeros labrados en la parte superior. Estos hoyos están rotulados con varios números para sumar así los intentos permitidos y, si la suerte lo permite, alcanzar la puntuación necesaria para canjearla por un premio.

Si uno piensa en la motivación de comprar una casa en Cuernavaca como la mano que mueve a una persona a ponerse en contacto con un cuadro de asesores inmobiliarios, entonces la canica es como el cliente que se desplaza, a veces con determinación, a veces a expensas de la fortuna, en un campo repleto por agentes de diferentes calibres con un solo objetivo: sumar una venta.

Y alegre, la canica va, subiendo así, girando así por el camino... minimizando máximas como la de que "el cliente compra lo que el vendedor le indica". El cliente sorteando la inercia de cierta labia que pretende engatusarlo en  los confines de la información, la persuasión y el convencimiento, sin más ni más que la pura gravedad de su predilección.

Al igual que un niño que observa extático el periplo de la bola de vidrio, así los asesores inmobiliarios vigilan al cliente que igual dice "apenas estamos viendo" que "todavía tenemos otra cita".

Y de ahí, al terreno de lo insondable, a las mil y una motivaciones que deciden una compra como el destino de una canica que igual cae en uno que en otro lugar.

24.1.13

Una mañana de invierno en Cuernavaca




Así se vive la temporada invernal en la Ciudad de la Eterna Primavera. Ver para creer. En una temporada cuando los termómetros de otras ciudades de la República Mexicana andan por los suelos o, mejor dicho, por debajo de los cero grados, aquí el clima es una delicia constante.
Fue Vicente Leñero quien, con justa razón, escribió allá por 1966 que Cuernavaca tenía "tantísimos atractivos: su clima, sus bugambilias, su clima..." En efecto, son las mismas cualidades que siguen sorprendiendo y cautivando a cuantos se dan la oportunidad de conocer y sentir las singulares condiciones atmosféricas de esta región.
Hoy, en lo que bien puede interpretarse como una celebración de dicho encanto, tenemos la Fuente de la Eterna Primavera y sus Cinco Musas, esculpida por el Maestro Gabriel Ponzanelli Quintero y diseñada por el Arquitecto Carlos Benítez Fuentes. Un orgullo para quienes transitan por el crucero de Av. Teopanzolco y Av. Río Mayo.
Habrá uno que otro visitante del Distrito Federal que no resista la comparación con aquellas esculturas hermanas que causaron tanto revuelo cuando se colocaron hace casi tres décadas en el camellón de la Av. Miguel Angel de Quevedo, en Coyoacán.
Sin embargo, en estos días, cuando el castañeteo de los dientes se hace presente en otras entidades, hasta las bellas artes prefieren un clima excepcional para mostrarse en todo su esplendor. ¿Quién dijo frío?