Así se vive la temporada invernal en la Ciudad de la Eterna Primavera. Ver para creer. En una temporada cuando los termómetros de otras ciudades de la República Mexicana andan por los suelos o, mejor dicho, por debajo de los cero grados, aquí el clima es una delicia constante.
Fue Vicente Leñero quien, con justa razón, escribió allá por 1966 que Cuernavaca tenía "tantísimos atractivos: su clima, sus bugambilias, su clima..." En efecto, son las mismas cualidades que siguen sorprendiendo y cautivando a cuantos se dan la oportunidad de conocer y sentir las singulares condiciones atmosféricas de esta región.
Hoy, en lo que bien puede interpretarse como una celebración de dicho encanto, tenemos la Fuente de la Eterna Primavera y sus Cinco Musas, esculpida por el Maestro Gabriel Ponzanelli Quintero y diseñada por el Arquitecto Carlos Benítez Fuentes. Un orgullo para quienes transitan por el crucero de Av. Teopanzolco y Av. Río Mayo.
Habrá uno que otro visitante del Distrito Federal que no resista la comparación con aquellas esculturas hermanas que causaron tanto revuelo cuando se colocaron hace casi tres décadas en el camellón de la Av. Miguel Angel de Quevedo, en Coyoacán.
Sin embargo, en estos días, cuando el castañeteo de los dientes se hace presente en otras entidades, hasta las bellas artes prefieren un clima excepcional para mostrarse en todo su esplendor. ¿Quién dijo frío?