27.1.11

La buena fe (bona fides)

Casa en Cuernavaca

Que si "nihil prius fide". Que si "verba volant, scripta manent". Etcétera, etcétera. Si no hay confianza, nada vale. Ni siquiera el papel moneda. Si el portador de un billete de 1000 pesos, no cree en el valor del mismo, mejor le sirve para procurarse un aseo de dimensiones escatológicas.

¿Recuerdan la novela dentro de la novela de El Quijote? El Curioso Impertinente quiere poner a prueba el amor de su mujer y para ello pide a su mejor amigo que la seduzca en su ausencia. La mujer resiste los primeros avances del amigo pero acaba por rendirse ante la insistencia del mismo, sin saber que el proceder de éste no se debe a motu proprio, al menos en un principio, sino a la exigencia cada vez mayor del incrédulo marido que no se conforma con los rechazos o, mejor dicho, las muestras de fidelidad de su mujer.

Entonces el símil con un diamante... "de cuya bondad y quilates estuviesen satisfechos cuantos lapidarios le viesen, y que todos a una voz y de común parecer dijesen que llegaba en quilates, bondad y fineza a cuanto se podía extender la naturaleza de tal piedra, y tú mesmo la creyeses así, sin saber otra cosa en contrario, ¿sería justo que te viniese en deseo de tomar aquel diamante, y ponerle entre un ayunque y un martillo, y allí a pura fuerza de golpes y brazos, probar si es tan duro y tan fino como dicen? Y más, si lo pusieses por obra; que, puesto caso que la piedra hiciese resistencia a tan necia prueba, no por eso le añadiría más valor ni más fama; y si se rompiese, cosa que podría ser,  ¿no se perdería todo?"

Lo anterior viene al caso pues ilustra de alguna manera lo que pudo haber ocurrido el día de la firma de una escritura a la que asistieron ambas partes (la compradora y la vendedora) sin que existiera un contrato privado de promesa de compra-venta, mucho menos una pena convencional.

La desconfianza de la parte compradora que se negó a celebrar dicho contrato no fue obstáculo para la buena fe de la parte vendedora que así se presentó ante el Notario. Sin embargo, dicha desconfianza aumentó con la representación de un abogado dispuesto no sólo a enmendar la plana de cualquier escritura sino a proclamar su doctorado en la materia.

Y si bien algo de razón le asistía en el fondo, fue la forma que ondeaba entre la soberbia y un cierto desagradecimiento la que estuvo a punto de levantar de la mesa a la parte vendedora que había consentido prácticamente en todas las condiciones impuestas por la parte compradora, desde la oferta en el precio hasta la forma de pago, y no tanto por necesidad sino por buena voluntad.

De haber colmado la paciencia de la parte vendedora (que tampoco era el Santo Job), un manotazo sobre la mesa habría sido equiparable con un soplamocos para la razón. "Pues si no les parece, no les vendo". El litigante triunfante habría cortado de un tajo las aspiraciones de su representado, cancelando la posibilidad de que éste se beneficiara de una oferta inigualable y negándole un patrimonio en el que ciertamente había empeñado su corazón.

Por fortuna, no fue así. Veinticuatro horas después, prevaleció la buena fe. Su manto se impuso a los exabruptos. Se concretó la negociación y se celebró la firma de la escritura. Como era desde un principio, la Casa en Cuernavaca cumplió con todas las de la ley. El diamante siguió intacto.

 

19.1.11

Cuando la Ciudad es más grande que el Estado


CuernavacaPara bien o para mal, se les reconoce más que al propio Estado en el que se encuentran. Son las ciudades que por su fama ocupan un lugar preponderante en la memoria de sus visitantes, dejando a un lado, por no decir que en el olvido, la entidad a la que pertenecen. Como Chicago en Illinois, Las Vegas en Nevada, San Diego en Los Ángeles, Seattle en Washington, Montreal en Quebec, por citar unos ejemplos.
Tal es el caso de Cuernavaca a la que no pocos confunden o ni siquiera ubican dentro del Estado de Morelos. Si bien es cierto que todo lo que ocurre en esta capital repercute en la imagen de la entidad federativa, ahora todo lo que sucede en cada uno de los 32 municipios restantes que conforman el Estado de Morelos impacta en el nombre de la ciudad a la que el clima le sigue otorgando el calificativo de la eterna primavera.
No se trata de una exageración. Para mucha gente, municipios tales como Huitzilac y Tepoztlán al norte; Temixco, Emiliano Zapata y Xochitepec al sur; y Jiutepec, Yautepec y Cuautla al oriente, por mencionar algunos, son parte de la misma Cuernavaca. A más de uno le hemos escuchado decir: "Lo más bonito de Cuernavaca es Oaxtepec" o "Estuve en la Hacienda de Cocoyoc, en Cuernavaca".
Se podría agregar con algo de razón que el perímetro de la capital es lo que menos importa a todos aquellos que la visitan, incluso a quienes forman parte de su llamada población flotante, los cuales de alguna manera u otra se sienten cómodos con la mención de esta ciudad que en la práctica excede no sólo sus límites territoriales sino hasta su toponimia.
Cierto, el concepto de Cuernavaca es más grande que su demarcación. De ahí que, para bien o para mal, cuanto ocurre fuera de ella se diga que también sucede aquí.
Cuernavaca

11.1.11

El mejor video de Casa en Cuernavaca


En efecto, se trata del mejor video que hemos producido hasta el momento. Sabemos que es el mejor no por el hecho de haber superado las minucias técnicas para su producción, sino por el contenido de sus imágenes que dicen más que mil palabras y superan más de mil trazos virtuales.
No andamos tras un premio Óscar, tampoco de un Golden Globe. Poco nos importa una mención especial en Cannes. Vamos, ni siquiera un Teponaztli. El reconocimiento que más apreciamos es el de todas las personas que han encontrado en esta propuesta la mejor opción para cumplir con sus expectativas de vida, inversión, descanso y esparcimiento en el mejor clima del mundo.
Por sus grandes, o mejor dicho, grandiosas imágenes para la pantalla chica, este video ocupa un lugar especial en este blog de Casa en Cuernavaca.

El año que comienza, aquí en Cuernavaca.


Casas CuernavacaEs un doblar la esquina. Es una vuelta de página. Recordamos de dónde venimos y suponemos la trayectoria. Conocemos los antecedentes y nos sentimos capaces de inferir o deducir el desenlace. Sin embargo, parafraseando al poeta, nadie lo sabe de cierto. En ese marco de incertidumbre encontramos un resquicio para la esperanza que se vale del cambio de un dígito en el calendario para motivar acciones, impulsar deseos, realizar sueños. Es un nuevo punto de partida que anima los propósitos de la gente.
Cuando la intención es lo que cuenta, entonces la suma de las mismas hace la diferencia; se aleja de un cero que nada vale, que nada aporta, que no es siquiera la sombra de la nada. Los primeros días del año transcurren con pocos pero notorios signos de curiosidad (por algo se empieza) que si bien aún no se materializan en transacciones, por lo menos entretienen las facultades de nuestro oficio.
Si unos se guían por los astros, en el sector inmobiliario también habría que fijarse en la constelación de desarrollos que ahora se ubican en los alrededores de Cuernavaca, principalmente en los municipios de Temixco, Emiliano Zapata y Xochitepec. Geo con Campo Verde y La Campiña. Ara con Paseos del Río y Colinas de Altar. Homex con Cumbres del Campestre. Hogares Unión con Los Laureles. Divisa con Paseos de Xochitepec IV y Vista Santa Fe. Tecnourbe con Valle Esmeralda. Planet con Aqua y Terra. Habiza con Lomas de San Francisco y Las Palmas. Paquimé con el Horreo. Contell con El Palmar y Rialta con Paraíso Country Club.
Se construye con una vehemencia que apuesta por encontrar una fuerza similar en la demanda. La oferta de casas habitación es amplia, cargando los dados al interés social, pero también con opciones a nivel residencial, aunque el mercado se contraiga en ambos. Como si la razón del constructor fuera el resultado de pegar un ladrillo sobre otro para lograr, a la postre, un muro que la avala, y no una lápida como la del hipocondríaco que sólo entonces pudo retar a sus detractores “¿Lo ven?”.
Si algo hemos aprendido al paso de los años es que contra la falta de poder adquisitivo no hay defensa para el vendedor, pero cuando las reticencias de un cliente obedecen a un temor por invertir, entonces hay espacio para la negociación.
En ese espacio nos movemos, en ese espacio trabajamos. Como lo hicieron quienes después del temblor de 1985 intentaron promover propiedades en las colonias Roma y Condesa del Dsitrito Federal, donde no se paraban ni las moscas porque el miedo ya las había obligado a mudarse de allí. Los compradores que, en medio del caos, distinguieron el perfil de la oportunidad, celebran hoy el valor de sus adquisiciones. El riesgo persiste pero la demanda se impone.
En este blog de Casa en Cuernavaca estaremos atentos a lo que nos depara la vuelta ya sea de esta esquina o de esta página. El tiempo tiene la última palabra. Así comienza el 2011 en una de las parcelas del sector inmobiliario aquí en Cuernavaca.