Quizás no sea del agrado de muchos pero basta con asomarse a la báscula de la oferta y la demanda para descubrir la realidad que impera en el mercado inmobiliario de esta región.
En este blog hemos argumentado que "Cuernavaca se vende, pero no se regala". Con ello se comprende, aunque sea parcialmente, el hecho de que algunos de los precios de los bienes inmuebles se mantengan, o incluso se incrementen con el paso del tiempo, a pesar de que nadie o casi nadie se interese en ellos.
La pretensión de un propietario siempre es respetable. Sin embargo, llama la atención cuando el precio de venta se eleva en función de ciertos criterios que no parecen empatar con la realidad.
Creer que la demanda actual de casas en Cuernavaca es similar a la de la época en que extranjeros de renombre, artistas, intelectuales o, como se decía entonces, figuras del jet set, adquirían propiedades en la ciudad de la eterna primavera, no deja de ser una ilusión a destiempo.
Suponer que la venta de la casa en Cuernavaca, recientemente adquirida o heredada, es el pasaporte al negocio del siglo, a la jubilación temprana o a la posibilidad de adquirir una propiedad similar en colonias de reconocida plusvalía en el distrito federal o zona de playa, sólo amplía la brecha entre el vendedor y el comprador hasta convertirla en un abismo.
Apostar a que, en la era del internet, las personas interesadas en comprar una casa en Cuernavaca se dejarán guiar por un solo anuncio, un solo pendón o una sola visita, sin hacer comparaciones que cada día se hacen más rápidas y fáciles para encontrar propiedades de las mismas características con diferentes precios, es un intento que promete grandes utilidades pero, al mismo tiempo, las posibilidades de ganar se reducen notablemente.
Imaginar que la casa en Cuernavaca se venderá con la misma celeridad con la que se apartan propiedades en pre-venta en colonias como la Condesa, Polanco o Santa Fe, es un deseo con una urgencia que sólo los iluminados por la fortuna pueden cumplir.
Ejemplos de lo anterior saltan a la vista en las mil y una reimpresiones de la misma propiedad a lo largo del tiempo en los anuncios de una revista o en sitios de internet que ya parecen grabados en las páginas o en las pantallas.
Cuernavaca sigue teniendo su encanto. Lo mismo la intención de hacer un buen negocio. Nunca como ahora se debe estar preparado para enfrentar a la competencia que está a un solo click de distancia. Lo anterior es uno de los tantos aspectos que respaldan la importancia de una asesoría y servicio inmobiliarios. Y, si la demanda es escasa, quizás habría que considerar otras prioridades como la de una capitalización posible por encima de la deseable. En algunos casos, esa liquidez podría ser más redituable.
