Lo cierto es que la migración de los anunciantes pasó del terreno impreso a la nube digital no sólo como resultado de la incorporación de las nuevas tecnologías sino también por una razón de peso: la economía. Internet ofrece la posibilidad de publicar anuncios de manera hasta cierto punto gratuita (se requiere tiempo, también esfuerzo), contra lo cual la publicidad de antaño quedaba indefensa. Tanto las grandes agencias de bienes raíces, como los asesores inmobiliarios independientes, han incursionado en el ciberespacio con la esperanza de incrementar su presencia para captar a clientes potenciales. La promesa de llegar con un presupuesto menor a un mayor número de personas que tienen en común el interés de comprar una casa de cierto valor en una localidad específica, es irresistible. Sin embargo, el paso del tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar. En años anteriores, la respuesta no sólo era inmediata sino altamente satisfactoria para quienes llegaron a promocionarse de esta manera. El incipiente número de anunciantes hacía posible que hasta los motores de búsqueda arrojaran un anuncio propio en los primeros resultados. De entonces a la fecha, hemos asistido a la multiplicación de los portales para los anuncios gratuitos, algunos de los cuales se pierden en la inmensidad del ciberespacio donde nadie los encuentra. De igual manera, hemos visto nacer la comercialización de los espacios en los sitios con mayor demanda que ahora, como si se tratara de una bolsa de valores, tasan el precio para destacar un anuncio. De seguir con esta tendencia, los costos para aparecer bien posicionado en Internet podrían llegar a ser relativamente similares a los que se tienen ahora por anunciarse en otros medios, llamados tradicionales, siguiendo la regla de que a mayor inversión, mayor el espacio publicitario. Internet evoluciona y en estos días se recomienda incrementar la presencia por medio de las redes sociales donde, hasta el momento, se dice mucho pero se escucha poco. Habrá que estar atentos si lo anterior en verdad contribuye a mejorar el porcentaje de conversión, es decir el número de ventas por la cantidad de impactos publicitarios. Tarde o temprano, las aguas siempre encuentran su cauce. Los anunciantes no sólo tendrán que treparse a la nube para colocar anuncios, sino que también deberán hacer un balance en sus presupuestos para recurrir, entre otros, a los beneficios de la información impresa, la cual sigue poniéndose al alcance de las manos de clientes potenciales en puntos de venta que promueven un mejor comercio para beneficio de esta ciudad.
No hace mucho que las revistas especializadas en la promoción de bienes inmuebles en Cuernavaca comenzaron a perder peso. Cada vez son menos las páginas que las conforman. Su adelgazamiento podría estar dando la falsa impresión de que, en este momento, son pocas las propiedades que se están ofertando en la ciudad de la eterna primavera.
21.10.11
Del papel a la pantalla: Las Casas en Cuernavaca
4.8.11
Días de elecciones en Cuernavaca
Por lo general ocurren los fines de semana. Son muchos los desarrollos que, con sus diferentes propuestas de vivienda, se postulan para obtener las preferencias de un sector de la población interesado en incrementar su patrimonio gracias al esfuerzo del ahorro o a la obtención de un crédito. Basta con pasearse por las calles de Cuernavaca para advertir que la publicidad dedicada a la venta y renta de bienes inmuebles prolifera en pendones que cuelgan de los postes como antes lo hacían las guayabas de los árboles que distinguieron a esta región. Una prueba de lo anterior es que, en la carrera por la conquista del espacio visual, los anuncios de los bienes raíces llegan a rebasar en número a los carteles de propaganda política. Si uno fija su atención en ambas propuestas se sorprenderá al ver que coinciden y hasta se confunden en la promesa de un futuro mejor aunque los resultados son mucho más concretos en el caso de los primeros. Aquí no aplica el dicho de "las comparaciones son odiosas". El buen comprador sabe poner en la balanza las ventajas y desventajas entre cada una de las propiedades. Considera el precio, la zona, los metros de terreno, los materiales de construcción, la distribución de los espacios, los servicios al interior y exterior de la casa. Estima la inversión. Proyecta la plusvalía. Y como siempre, al final de cuentas, escucha a su corazón. Son muchas las opciones en las boletas del mercado inmobiliario en Cuernavaca y sus alrededores. Sólo los clientes conocen a fondo los motivos de su decisión. Atrás quedan las técnicas de persuasión y convencimiento. De ahí la trascendencia de su elección.
Son los días en que un número indeterminado de personas acude a los desarrollos inmobiliarios, o a la cita con el corredor de bienes raíces, para conocer las casas que llamaron su atención por los anuncios, las recomendaciones, o quizás también porque de manera fortuita les salieron al paso durante su recorrido por la ciudad de la eterna primavera.
23.7.11
¿El oficio más antiguo... en Cuernavaca?
15.7.11
Lofts: ¿un nuevo estilo de vida en Cuernavaca?
La respuesta está al alcance de los ojos. También se les conoce ahora como departamentos tipo loft, los cuales reúnen algunas de las principales características de este concepto para cumplir con las expectativas de quienes buscan combinar las ventajas del confort con las cualidades de la elegancia en un marco propicio para desarrollar un moderno estilo de vida. Conforme pasa el tiempo vemos a más desarrolladores que apuestan por ofrecer este tipo de vivienda en la ciudad de la eterna primavera como una opción por demás interesante para conjugar el ambiente de lujo interior con las bondades de un clima insuperable. Una gran oportunidad en el mercado inmobiliario para quienes procuran su bienestar en perfecta armonía con la naturaleza. De igual manera, el encanto puede llamar la atención de quienes prefieren ahorrarse algunos gastos o contratiempos (como el mantenimiento de una gran casa con jardín y alberca propia), para concentrarse únicamente en su descanso y esparcimiento, con más y mejores servicios (amenidades) y una mayor sensación de seguridad. Es también un signo de los tiempos . Lo que antes fueron amplísimos departamentos en colonias del Distrito Federal como la Roma o la Condesa, ahora se transforman en lofts de gran demanda que responden así a la necesidad de espacios para la vivienda en zonas privilegiadas. Algo similar está empezando a ocurrir en Cuernavaca.
Lo que en un principio era un gran espacio dentro del piso de un edificio, con pocas divisiones, grandes ventanas y techos elevados que la gente supo aprovechar para vivienda, en la actualidad preserva la forma vanguardista y de alto nivel aunque en muchos casos las dimensiones de dicho espacio se han readaptado a superficies más pequeñas.
7.6.11
Los riesgos de prescindir del asesor inmobiliario
Sucede con cierta frecuencia. En la compra-venta de los bienes inmuebles tampoco falta quien quiere "pasarse de listo", quien busca la oportunidad para sacar provecho a costa del trabajo de los demás, excediéndose en materias o cosas que no conoce y simulando un perfecto conocimiento de las mismas. Una ignominia que las dos partes: comprador y vendedor llegan a compartir.
Poco les importa el esfuerzo que se aplica en la promoción de una propiedad. No reparan en los tiempos que se requieren para programar y atender una cita. Se desentienden completamente de cualquier gasto en el que se incurra por brindarles un servicio, y pronto se olvidan de la primera persona que logró colocar en su atención el objeto de su interés. La misma persona que en un principio les tendió la mano y de la cual prescindieron, sin remordimiento alguno, desestimando su experiencia y capacidad.
Todo con la vil intención de sustraer del precio de la propiedad, la comisión que el vendedor está comprometido a pagar al asesor inmobiliario por el servicio de promoción y venta del bien inmueble.
Para algunos, basta con enterarse de la ubicación . Otros tienen la suerte de encontrarse con el propietario en alguna etapa de la negociación. Lo demás es historia. Ni siquiera un contrato de exclusividad alcanza para evitar lo impostergable. De inmediato se interrumpe la comunicación con el asesor inmobiliario. Si algo queda son excusas o pretextos, pero lo más seguro las mentiras y el silencio.
Es bien sabido que las partes inician el camino muy seguras de sí mismas pero luego trastabillan y llegan a caer. Muchas partes del trayecto las recorren a ciegas. Tarde o temprano enfrentan una serie de obstáculos que sólo se agravan cuando se vuelven imposibles de sortear. El peor de todos: la pérdida de la confianza. El propietario-vendedor abre las puertas de su casa a un extraño del que poco sabe pero sí le consta que es capaz de conducirse subrepticiamente para anteponer sus propios intereses sin consideración de los demás. Si así empieza la negociación, cabe la pregunta de quién saldrá perjudicado al final.
Por otro lado, este negocio tiene la particularidad de ser muy quisquilloso. Cuando no falta un papel, entonces se necesita un comprobante, se debe entregar un certificado o no se puede avanzar sin un registro. Si bien es cierto que para algunos se trata de una "pecata minuta", también sabemos que estas aparentes nimiedades luego se alimentan de prolongados periodos de estancamiento hasta que finalmente estallan en la mesa de un Notario para sorpresa y decepción de todos.
Si gracias a la labor de un asesor inmobiliario, una persona interesada en adquirir un bien inmueble puede enterarse de la existencia de una propiedad y, más aún, cuando ésta se encuentra a la venta y en orden, justo es reconocer su labor de servicio al igual que un propietario-vendedor para lograr con toda seguridad una operación que salvaguarda los intereses de ambas partes.
2.3.11
El vértigo en las ventas de Bienes Raíces
Si Santo Tomás hubiera sido asesor inmobiliario, muy probablemente habría repetido la misma frase que le dio fama “Ver para creer”, la primera vez que alguien le comentaba sobre el vértigo en las ventas de los Bienes Raíces.11.2.11
El placer de servir a quienes buscan una Casa en Cuernavaca
Parecerá poco, insignificante para algunos, imperceptible para otros. Lo cierto es que a nosotros, como asesores inmobiliarios, nos llena de satisfacción acompañar a nuestros clientes en ese periplo tan especial que inicia con un deseo que luego se transforma en una búsqueda y que más tarde culmina cuando adquieren su Casa en Cuernavaca.
Es un camino que nosotros mismos hemos recorrido como clientes. De ahí nuestra experiencia, voluntad y empeño por servir a quienes se interesan en adquirir un bien inmueble en la ciudad de la eterna primavera y sus alrededores.
A lo largo de los años hemos sido testigos del sin fin de intenciones que motivan la búsqueda de una casa, de las mil y un maneras que se ponen en práctica para comprarla. Desde quien actúa por sí solo, intentando prescindir de cualquier servicio, hasta quien requiere de una asistencia especializada no sólo para encontrar la ubicación, el diseño, los espacios, los materiales y el presupuesto idóneo, sino también para poder obtener o ejercer un crédito del cual desconoce todo lo relacionado con su aplicación.
Cada cliente es único y requiere de un servicio especial. Sin embargo, la constante es una puntualidad que respeta los tiempos de ambas partes; una asesoría que responde claramente a sus dudas e inquietudes; una atención inmediata que elimina los tiempos perdidos en la ejecución de las acciones necesarias para cumplir con un trámite; una honestidad impecable al grado de admitir que una propuesta no es adecuada cuando difiere de los propósitos del cliente.
Con el buen trato se siembra la confianza. El resto es cumplir satisfactoriamente con el compromiso de asistir a quienes de alguna manera u otra se esfuerzan por enriquecer su patrimonio. La recompensa es un cliente satisfecho con su decisión de compra. Un honor para quienes participamos en su consecución. El elemento humano que sigue estando por encima de cualquier institución.
Sí, es un placer brindar un servicio de asesoría inmobiliaria, de proponer opciones, de intercambiar opiniones, pero sobre todo de contribuir a la realización de un sueño personal o familiar, que trae consigo una inmensa alegría. Bien lo dice el dicho: una persona no vale por lo que es, ni por lo que tiene, sino por lo que sirve a los demás.
27.1.11
La buena fe (bona fides)
Que si "nihil prius fide". Que si "verba volant, scripta manent". Etcétera, etcétera. Si no hay confianza, nada vale. Ni siquiera el papel moneda. Si el portador de un billete de 1000 pesos, no cree en el valor del mismo, mejor le sirve para procurarse un aseo de dimensiones escatológicas.
¿Recuerdan la novela dentro de la novela de El Quijote? El Curioso Impertinente quiere poner a prueba el amor de su mujer y para ello pide a su mejor amigo que la seduzca en su ausencia. La mujer resiste los primeros avances del amigo pero acaba por rendirse ante la insistencia del mismo, sin saber que el proceder de éste no se debe a motu proprio, al menos en un principio, sino a la exigencia cada vez mayor del incrédulo marido que no se conforma con los rechazos o, mejor dicho, las muestras de fidelidad de su mujer.
Entonces el símil con un diamante... "de cuya bondad y quilates estuviesen satisfechos cuantos lapidarios le viesen, y que todos a una voz y de común parecer dijesen que llegaba en quilates, bondad y fineza a cuanto se podía extender la naturaleza de tal piedra, y tú mesmo la creyeses así, sin saber otra cosa en contrario, ¿sería justo que te viniese en deseo de tomar aquel diamante, y ponerle entre un ayunque y un martillo, y allí a pura fuerza de golpes y brazos, probar si es tan duro y tan fino como dicen? Y más, si lo pusieses por obra; que, puesto caso que la piedra hiciese resistencia a tan necia prueba, no por eso le añadiría más valor ni más fama; y si se rompiese, cosa que podría ser, ¿no se perdería todo?"
Lo anterior viene al caso pues ilustra de alguna manera lo que pudo haber ocurrido el día de la firma de una escritura a la que asistieron ambas partes (la compradora y la vendedora) sin que existiera un contrato privado de promesa de compra-venta, mucho menos una pena convencional.
La desconfianza de la parte compradora que se negó a celebrar dicho contrato no fue obstáculo para la buena fe de la parte vendedora que así se presentó ante el Notario. Sin embargo, dicha desconfianza aumentó con la representación de un abogado dispuesto no sólo a enmendar la plana de cualquier escritura sino a proclamar su doctorado en la materia.
Y si bien algo de razón le asistía en el fondo, fue la forma que ondeaba entre la soberbia y un cierto desagradecimiento la que estuvo a punto de levantar de la mesa a la parte vendedora que había consentido prácticamente en todas las condiciones impuestas por la parte compradora, desde la oferta en el precio hasta la forma de pago, y no tanto por necesidad sino por buena voluntad.
De haber colmado la paciencia de la parte vendedora (que tampoco era el Santo Job), un manotazo sobre la mesa habría sido equiparable con un soplamocos para la razón. "Pues si no les parece, no les vendo". El litigante triunfante habría cortado de un tajo las aspiraciones de su representado, cancelando la posibilidad de que éste se beneficiara de una oferta inigualable y negándole un patrimonio en el que ciertamente había empeñado su corazón.
Por fortuna, no fue así. Veinticuatro horas después, prevaleció la buena fe. Su manto se impuso a los exabruptos. Se concretó la negociación y se celebró la firma de la escritura. Como era desde un principio, la Casa en Cuernavaca cumplió con todas las de la ley. El diamante siguió intacto.
19.1.11
Cuando la Ciudad es más grande que el Estado
Para bien o para mal, se les reconoce más que al propio Estado en el que se encuentran. Son las ciudades que por su fama ocupan un lugar preponderante en la memoria de sus visitantes, dejando a un lado, por no decir que en el olvido, la entidad a la que pertenecen. Como Chicago en Illinois, Las Vegas en Nevada, San Diego en Los Ángeles, Seattle en Washington, Montreal en Quebec, por citar unos ejemplos.11.1.11
El mejor video de Casa en Cuernavaca
El año que comienza, aquí en Cuernavaca.
Es un doblar la esquina. Es una vuelta de página. Recordamos de dónde venimos y suponemos la trayectoria. Conocemos los antecedentes y nos sentimos capaces de inferir o deducir el desenlace. Sin embargo, parafraseando al poeta, nadie lo sabe de cierto. En ese marco de incertidumbre encontramos un resquicio para la esperanza que se vale del cambio de un dígito en el calendario para motivar acciones, impulsar deseos, realizar sueños. Es un nuevo punto de partida que anima los propósitos de la gente.Cuando la intención es lo que cuenta, entonces la suma de las mismas hace la diferencia; se aleja de un cero que nada vale, que nada aporta, que no es siquiera la sombra de la nada. Los primeros días del año transcurren con pocos pero notorios signos de curiosidad (por algo se empieza) que si bien aún no se materializan en transacciones, por lo menos entretienen las facultades de nuestro oficio.Si unos se guían por los astros, en el sector inmobiliario también habría que fijarse en la constelación de desarrollos que ahora se ubican en los alrededores de Cuernavaca, principalmente en los municipios de Temixco, Emiliano Zapata y Xochitepec. Geo con Campo Verde y La Campiña. Ara con Paseos del Río y Colinas de Altar. Homex con Cumbres del Campestre. Hogares Unión con Los Laureles. Divisa con Paseos de Xochitepec IV y Vista Santa Fe. Tecnourbe con Valle Esmeralda. Planet con Aqua y Terra. Habiza con Lomas de San Francisco y Las Palmas. Paquimé con el Horreo. Contell con El Palmar y Rialta con Paraíso Country Club.Se construye con una vehemencia que apuesta por encontrar una fuerza similar en la demanda. La oferta de casas habitación es amplia, cargando los dados al interés social, pero también con opciones a nivel residencial, aunque el mercado se contraiga en ambos. Como si la razón del constructor fuera el resultado de pegar un ladrillo sobre otro para lograr, a la postre, un muro que la avala, y no una lápida como la del hipocondríaco que sólo entonces pudo retar a sus detractores “¿Lo ven?”.Si algo hemos aprendido al paso de los años es que contra la falta de poder adquisitivo no hay defensa para el vendedor, pero cuando las reticencias de un cliente obedecen a un temor por invertir, entonces hay espacio para la negociación.En ese espacio nos movemos, en ese espacio trabajamos. Como lo hicieron quienes después del temblor de 1985 intentaron promover propiedades en las colonias Roma y Condesa del Dsitrito Federal, donde no se paraban ni las moscas porque el miedo ya las había obligado a mudarse de allí. Los compradores que, en medio del caos, distinguieron el perfil de la oportunidad, celebran hoy el valor de sus adquisiciones. El riesgo persiste pero la demanda se impone.En este blog de Casa en Cuernavaca estaremos atentos a lo que nos depara la vuelta ya sea de esta esquina o de esta página. El tiempo tiene la última palabra. Así comienza el 2011 en una de las parcelas del sector inmobiliario aquí en Cuernavaca.
Es un doblar la esquina. Es una vuelta de página. Recordamos de dónde venimos y suponemos la trayectoria. Conocemos los antecedentes y nos sentimos capaces de inferir o deducir el desenlace. Sin embargo, parafraseando al poeta, nadie lo sabe de cierto. En ese marco de incertidumbre encontramos un resquicio para la esperanza que se vale del cambio de un dígito en el calendario para motivar acciones, impulsar deseos, realizar sueños. Es un nuevo punto de partida que anima los propósitos de la gente.



