19.7.14

Emiliano Zapata, un horizonte cercano.

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Llegará el día (no falta mucho) para que esta zona del municipio de Emiliano Zapata, al sur de Cuernavaca, deje de percibirse lejana (que tampoco lo está). Para entonces, los precios de las viviendas, tanto de tiempo completo como de las llamadas de descanso o de fin de semana, no serán tan accesibles como ahora.
Es mediados de 2014. En primer plano vemos un complejo de edificios con departamentos de interés social en plena construcción. A la derecha, la Universidad Tecnológica Emiliano Zapata (UTEZ) en color terracota. Del lado izquierdo, a la mitad de la imagen, los muros blancos con techos rojos de las naves de la Central de Abasto de Emiliano Zapata. A la derecha, el Hospital de Alta Especialidad del ISSSTE. Sigue una zona con techos blancos de las empresas instaladas en el Desarrollo Industrial Emiliano Zapata  (D.I.E.Z.) y luego los muros del Hospital del Niño y el Adolescente Morelense. En una franja media, los desarrollos habitacionales, incluido el nuevo Club de Golf. En la parte alta de la fotografía, del lado izquierdo, la cementera Portland-Moctezuma, encajada en el costado de la Sierra Montenegro, y a la misma altura, pero en el extremo derecho, el TEC de Monterrey.
De haber tomado una foto con la misma perspectiva hace cinco años, tan sólo habríamos logrado retratar la UTEZ, el D.I.E.Z., la Central de Abasto y la Cementera. Uno de los hospitales era una estructura fantasma y el otro ni cimientos tenía. Los desarrollos habitacionales apenas se asomaban en el horizonte. No había tiendas de autoservicio y las de conveniencia se contaban con los dedos de una mano.
Hoy se cuenta con un abanico de vivienda nueva que va desde los departamentos de interés social de $333,000.00 pesos, pasando por varios desarrollos de vivienda de interés medio, hasta las residencias de $7,500,000.00 pesos o más en el Club de Golf.
Aquí, la oferta no sólo sigue siendo atractiva sino amplia en comparación con lo que se ofrece dentro del municipio de Cuernavaca. De entrada, los nuevos departamentos en la capital morelense, en su versión más económica, rondan los $800,000.00 pesos. Los precios de las casas nuevas de interés medio residencial, con características similares, se elevan por encima del 30%.
Aún así, persiste cierta resistencia por parte de quienes habitan a unos cuantos kilómetros de distancia para aceptar que las ciudades no dejan de crecer, que los espacios se reducen, que la tierra se encarece y la vivienda también. Los cuernavacenses llaman a las agencias de bienes raíces pidiendo información sobre las propiedades que captan su atención no sólo por sus metros de terreno o de construcción, sino por su precio. Cuando confirman que se encuentran en el municipio de Emiliano Zapata experimentan una sensación similar a la de un capitalino en el Distrito Federal que hace apenas unos lustros escuchaba por primera vez el nombre de Villa Coapa.
De hecho, no pueden contener la expresión "¿Hasta allá?", como si llamaran desde Monterrey o Tijuana. Pero hablemos de distancias: Si uno viaja del Distrito Federal por la autopista, la entrada a Cuernavaca se encuentra por ahí del kilómetro 77. La última colonia de Cuernavaca, la Parota, está en el kilómetro 98. Y la salida a la zona de Emiliano Zapata está 4 kilómetros adelante, en el kilómetro 102. Si el tiempo y la distancia son relativos, recorrer el tramo desde esta zona del sur hasta el norte de Cuernavaca (salida al D.F.) puede realizarse en el mismo o menor tiempo de quienes transitan desde lo alto de las lomas de Tetela, Tzompantle o Ahuatlán, en el poniente de la ciudad.
Para quienes visitan esta zona con la idea de invertir es grato saber que no se trata de conjuntos habitacionales aislados de la civilización, que se cuenta con servicios, transporte, escuelas, universidades, hospitales, industria, tiendas de autoservicio y buenas vías de comunicación con fácil acceso a la autopista. Por supuesto que no es una metrópolis, que todavía tiene aires de campo, que sigue respondiendo al nombre de pueblo y que está catalogada como una zona semi-urbana, pero tampoco puede negarse que el crecimiento es acelerado y constante. De hecho, su desarrollo sorprende más a los que habitan en los alrededores (Cuernavaca incluida) y que no se habían dado una vuelta por acá. Hoy ven que hay más distancia entre la idea que tenían de esta zona y la realidad.
Cuernavaca, lo hemos dicho en este blog, es más que una demarcación territorial. Para muchos es un estilo de vida que gravita en torno a las bondades de su clima que igual se disfruta en muchos de los pueblos y ciudades de Morelos. Por eso podemos decir que Emiliano Zapata, ahora zona conurbada de Cuernavaca, se percibe más cerca de lo que está.

10.2.14

¿Cómo vender rápido una Casa en Cuernavaca?

WP_50Vale responder con una verdad de perogrullo: Bajándole el precio.
Quizás no sea del agrado de muchos pero basta con asomarse a la báscula de la oferta y la demanda para descubrir la realidad que impera en el mercado inmobiliario de esta región.
En este blog hemos argumentado que "Cuernavaca se vende, pero no se regala". Con ello se comprende, aunque sea parcialmente, el hecho de que algunos de los precios de los bienes inmuebles se mantengan, o incluso se incrementen con el paso del tiempo, a pesar de que nadie o casi nadie se interese en ellos.
La pretensión de un propietario siempre es respetable. Sin embargo, llama la atención cuando el precio de venta se eleva en función de ciertos criterios que no parecen empatar con la realidad.
Creer que la demanda actual de casas en Cuernavaca es similar a la de la época en que extranjeros de renombre, artistas, intelectuales o, como se decía entonces, figuras del jet set, adquirían propiedades en la ciudad de la eterna primavera, no deja de ser una ilusión a destiempo.
Suponer que la venta de la casa en Cuernavaca, recientemente adquirida o heredada, es el pasaporte al negocio del siglo, a la jubilación temprana o a la posibilidad de adquirir una propiedad similar en colonias de reconocida plusvalía en el distrito federal o zona de playa, sólo amplía la brecha entre el vendedor y el comprador hasta convertirla en un abismo.
Apostar a que, en la era del internet, las personas interesadas en comprar una casa en Cuernavaca se dejarán guiar por un solo anuncio, un solo pendón o una sola visita, sin hacer comparaciones que cada día se hacen más rápidas y fáciles para encontrar propiedades de las mismas características con diferentes precios, es un intento que promete grandes utilidades pero, al mismo tiempo, las posibilidades de ganar se reducen notablemente.
Imaginar que la casa en Cuernavaca se venderá con la misma celeridad con la que se apartan propiedades en pre-venta en colonias como la Condesa, Polanco o Santa Fe, es un deseo con una urgencia que sólo los iluminados por la fortuna pueden cumplir.
Ejemplos de lo anterior saltan a la vista en las mil y una reimpresiones de la misma propiedad a lo largo del tiempo en los anuncios de una revista o en sitios de internet que ya parecen grabados en las páginas o en las pantallas.
Cuernavaca sigue teniendo su encanto. Lo mismo la intención de hacer un buen negocio. Nunca como ahora se debe estar preparado para enfrentar a la competencia que está a un solo click de distancia. Lo anterior es uno de los tantos aspectos que respaldan la importancia de una asesoría y servicio inmobiliarios. Y, si la demanda es escasa, quizás habría que considerar otras prioridades como la de una capitalización posible por encima de la deseable. En algunos casos, esa liquidez podría ser más redituable.

6.1.14

La insoportable levedad de la correspondencia electrónica

WP_49Hace unos cuantos años se decía que en Internet nadie sabía si eras un perro. De esta forma se aludía al supuesto anonimato de quien emitía sus mensajes por este medio. Por un lado tenía la ventaja de evitar los prejuicios a la hora de ponderar algunos puntos de vista pero igual servía de escudo para esconder aviesas acciones.
Mucho se ha avanzado en la identificación y el reconocimiento de quienes navegan por Internet y pretenden hacer vida en las redes sociales bajo un seudónimo; para muestra basta una dirección IP. Sin embargo, en algunos campos de la correspondencia electrónica persiste la tendencia a hacerse pasar como un desconocido para evitar cualquier compromiso, para desdeñar cualquier reacción.
En la promoción de bienes raíces por Internet se incluyen varias formas de contacto para facilitar la comunicación con los clientes potenciales. Además de los números de teléfonos, se agrega el correo electrónico, la solicitud de información en línea y hasta el chat en vivo.
Lo cierto es que, de todas estas formas de comunicación, la que sigue imperando por su productividad es la del teléfono, al menos en el mercado inmobiliario de Cuernavaca. A lo largo de los años pocas, pero muy pocas, han sido las transacciones comerciales que se iniciaron con un correo electrónico o una solicitud de información electrónica.
Si bien es cierto que el correo electrónico tiene un emisor, quién podría descifrar el nombre real detrás de OlaKeAse.F3L1Z@dominio.com y la verdadera razón por la cual solicita información sobre un inmueble. Por lo general, este tipo de comunicación expira con el envío de una respuesta. Después, no se sabe más del interesado o interesada. Como si OlaKeASe.F3L1Z se desvaneciera en el ciberespacio.
Poco importan los campos a llenar en una solicitud, o el ingreso del código de seguridad; al final, los comentarios de no se sabe quiénes sorprenden por su carencia de relación con la información expuesta o por sus excesivas demandas. No falta quien, sin darse a conocer, solicita desde los antecedentes del terreno hasta el pago del último predial junto con cinco simuladores hipotecarios para ver si algún día decide visitar la propiedad. Aquí también, las respuestas, por muy elaboradas que sean o no, suelen estar condenadas al olvido.
Si como dicen: el interés tiene pies, entonces la búsqueda genuina de un inmueble está a una llamada telefónica de distancia. La gente habla y demuestra su convicción para adquirir o rentar una propiedad. A mayor información por parte de los clientes, mejor el servicio de asesoría inmobiliaria. Una comunicación que fructifica con la mejor elección para enriquecer el patrimonio. Lo demás ha sido, hasta el momento, la insoportable levedad de la correspondencia electrónica.

29.11.13

Cuernavaca, por naturaleza.

WP_48De todos los motivos que inspiran a una persona a adquirir una casa en Cuernavaca, el que sigue despertando nuestra admiración y reconocimiento, quizás porque conlleva una sonrisa de genuina satisfacción, es aquél que se apega fielmente a la idea de disfrutar de su naturaleza.
Se comprende que, en nuestros días, las formas lleguen a prevalecer sobre el fondo a la hora de tener que tomar una decisión sobre un lugar y un tipo de vivienda. Y sorprende cómo ciertas prioridades evolucionan al grado de eclipsar la intención original, o cuando una barricada de pretextos se suma para impedir el trazo de un objetivo.
Según el diccionario, la naturaleza es el "conjunto de cosas que existen en el mundo o que se producen o modifican sin intervención del ser humano". Para quienes nos dedicamos a exaltar las bondades naturales de una región que ha seducido a nómadas no sólo de este país, sino de todo el mundo, para encontrar en esta demarcación su morada temporal o permanente, resulta un tanto complicado comunicar en imágenes ese sentir de especial satisfacción y bienestar que se produce en quienes la habitamos.
Muy por encima de las vicisitudes del progreso, más allá de los inconvenientes de la rutina, la belleza sigue estando ahí en el ojo de quien la mira, en la generosidad de un clima que se regala incondicionalmente para todos los que quieran disfrutarlo, en la exuberancia de su flora que ilumina hogares y jardines, en la frescura de sus albercas y balnearios, en el encanto de su horizonte y la magia pictórica de sus atardeceres, en el brillo de sus días y en esa permanente invitación a pasarla bien en compañía de familiares y amigos.
Cuernavaca sigue siendo, por naturaleza, la ciudad de la eterna primavera. Un concepto tan bien fundamentado que ahora se desborda  por todo el estado para decir con cierta razón que Morelos es la primavera de México.
Y en la foto, la naturaleza, haciendo lo que mejor sabe hacer, aquí en Cuernavaca, Morelos.

18.10.13

¿Y dónde está tu broker ahora?


WP_47Quienes tenemos experiencia en mostrar bienes inmuebles a personas que llegan a manifestar de una forma u otra un interés en su adquisición, no nos cocemos al primer hervor.
Son muchos los entusiastas que creen que una visita a la casa de su curiosidad o, mejor aún, de sus sueños, basta para poder obtenerla. Existe un cierto parecido con aquellos niños que deciden ir a la tienda con la idea de "A ver qué compro..." cuando en realidad deben concentrarse en "¿Qué necesito y para qué me alcanza?"
De unos meses a la fecha en que el mercado inmobiliario de la vivienda en Cuernavaca parece el Serengueti en tiempos de sequía, se asoman clientes que cual esgrimistas echados para adelante se ponen a blandir este tipo de argumentos: "Mi broker me dijo que yo escogiera la casa que quisiera..." "Tengo a un amigo que es el que autoriza los créditos de Infonavit..." "Si le chiflo al ejecutivo del banco, me dobla el crédito..." "Mi sindicato es un genio que concede todos mis deseos..." "Usted no está para saberlo, pero yo no necesito inscribirme en el sorteo de Fovissste..."
Entre vendedores de bienes raíces, habrá quien les siga el juego, quien se entusiasme como adolescente y baile al ritmo que le toquen. Primerizos que se hunden en un laberinto de melifluas promesas de terceros que, o no investigaron lo suficiente para conocer el potencial de sus clientes, o se fueron de bruces con sus espejitos. Todo, para acabar topándose con pared o descarrilándose en el olvido.
Pero lo realmente triste es para aquellos clientes a quienes sus respectivos brokers, amigos, contactos, e incluso aviesos vendedores, les siguen haciendo creer que teniendo poco se puede comprar mucho, que los atajos son posibles si les llegan al precio aunque al final no garanticen ni la meta anhelada, ni la devolución de su dinero.
Son los clientes que a veces se despiden con un genuino encanto por el inmueble que satisfizo la mayoría de sus expectativas. Que firman un "Seguimos en contacto..." con la consigna de "Nada más le hablo a mi broker y ya estamos".
Clientes de los que uno no vuelve a saber más, aunque algunos vendedores les den seguimiento, porque sus "contactos" no les cumplieron la promesa o porque la vergüenza desplazó a la baladronada. Todo, como si el broker simplemente se esfumara.

17.8.13

Las ventas también se fueron de vacaciones


WP_46Cualquiera pensaría que el período vacacional es un tiempo propicio para las personas o familias que quieren comprar una vivienda, pero sobre todo para todos aquellos que buscan adquirir una segunda casa en una zona turística, como es el caso de Cuernavaca y sus alrededores.
Lo cierto es que en este verano, en plena temporada de lluvias, el flujo de las ventas en el sector inmobiliario parece transitar de una severa condición de estiaje hacia una de grave sequía.
Dicen que para entender lo macro hay que comprender lo micro. Basta con escuchar las conversaciones entre los asesores inmobiliarios de la eterna primavera para darse cuenta que las operaciones de compra-venta han disminuido drásticamente y que el ritmo del presente no se compara con el vértigo de los años anteriores.
Poco ha trascendido los cambios recientes y las nuevas facilidades del crédito Infonavit para quienes perciben ingresos desde 5.5 VSM. Valiendo el parangón, ahora es más fácil encontrar a Wally que a un cliente dispuesto a ejercer este tipo de crédito para adquirir una casa en Cuernavaca.
En el pasado era común atender a un buen número de clientes que habían resultado ganadores en el sorteo de los créditos Fovissste. El más reciente, ocurrido hace unas cuantas semanas, no ha contribuido a la afluencia de clientes en los desarrollos inmobiliarios, dejando a más de un asesor de guardia con la mirada perdida en el horizonte.
Los créditos hipotecarios bancarios siguen provocando cierto temor en una mayoría que antepone el prejuicio de antaño a la razón de los números. Basta con mencionar esta posibilidad de financiamiento para que el deseo de compra se convierta en una estatua de sal.
Muchos recordamos los tiempos en que la rueda giraba con una venta en puerta, otra en trámite, y una más en su consumación. La presencia física de los clientes se ha transformado con la presencia virtual de quienes prefieren solicitar información por otros medios para evitar cualquier asomo de compromiso.
Antes hablábamos del turismo inmobiliario o, lo que es lo mismo, "Much Ado About Nothing". Ahora ni siquiera llegamos a tal cosa. El interés se devalúa con llamadas o correos electrónicos de mera curiosidad, citas que no se concretan, pretextos fantásticos o ingenuidad apabullante como la de quien busca la casa nueva, sola, con jardín y alberca, en un terreno de 500 metros cuadrados, ubicada en la zona norte pero cerca de la autopista, con un valor máximo de medio millón de pesos... y a negociar, faltaba más.
Las agencias inmobiliarias se asocian para incrementar la oferta del número de viviendas,  pero de poco sirve ante la ausencia de la demanda. Contar con cientos de casas a la venta es otra manera de decir que hace falta un número similar de clientes.
De nada sirve sondear las propiedades de los colegas en búsqueda de esa casa  tan especial que nadie tiene y ni siquiera existe, pues de lo contrario estaría anunciada por todos lados.
Y así en la tierra como en el cielo. En este mes Geo, Homex y Urbi salieron del IPC de la Bolsa Mexicana de Valores, como consecuencia también de los muchos asesores inmobiliarios que desde antes dejaron de cubrir la cuota de sus propias bolsas.
La esperanza muere al último y en las ventas uno debe estar preparado para lo inesperado. Más allá de las circunstancias, de las exageradas cortinas de humo, de los caprichos de la economía y de los velados esfuerzos personales, sabemos que la fortuna también juega un papel decisivo. No hay otra que perseverar para alcanzarla.

10.5.13

La oferta inmobiliaria y el canto de las sirenas.


WP_45Dicen que soñar no cuesta nada, dicen. Quizás por eso cuando llega la hora de vender un bien raíz, nadie más susceptible que el propietario para sucumbir en primerísimo lugar ante el canto de las sirenas.
No importa cuál sea el motivo, si la extrema necesidad para salir de algún apuro o la desmesurada ambición para lograr el negocio del siglo, nada como dejarse seducir por el brillo que ofrece las posibilidades de una venta.
Si se trata de una casa en Cuernavaca, el propietario no podrá resistirse a la tentación de replicar y agregar ciertos valores que llegan a desafiar las variables del más generoso de los avalúos. Son las voces que pintan una realidad que de inmediato se aleja del suelo.
No se trata nada más de cotizar los metros de terreno, ni los de construcción. Puesto que la casa se encuentra en una zona turística, reconocida mundialmente por la maravilla de su clima, entonces la ubicación es un privilegio que debe compensarse.
Si la casa es de descanso, o de fin de semana, los clientes potenciales serán, nada más ni dada menos, que auténticos potentados, donde quiera que éstos se encuentren. Gente solvente que no viene a ver si puede comprar, sino porque puede comprar, viene.
Por supuesto que se sumará el valor histórico de la propiedad. ¿Quién se atreve a poner en duda el hecho de que los recuerdos gratos se aprecian más con el paso del tiempo? Pues llegó la hora de traspasar esa felicidad con intereses.
En muchos casos, el propietario fue el arquitecto, e ingeniero también. Razón por la cual habrán de adicionarse no sólo sus honorarios por haber dignificado la industria de la construcción, sino sus regalías por ese diseño de autor que siempre serán mucho más que las merecidas.
Por si lo anterior fuera poco, el precio final debe incluir el valor afectivo, que dicho sea de paso, es el más caro de todos. Un atributo con el que la depreciación, la falta de mantenimiento, o la inadecuada presentación de la propiedad, pasan a segundo término, o de plano carecen de importancia.
Cada quien es libre de fijar el precio de su propiedad, de escuchar las voces en su interior para determinar el valor de la misma. Y aún así, aunque el precio resulte inflado, con un valor que desde todos los ángulos se presenta desproporcionado, no faltará un promotor de bienes raíces  que le cante al oído para persuadirlo y convencerlo de que su casa vale mucho, pero mucho más de lo que pretende, con tal de firmar una exclusiva.
Un trato que la mayoría de las veces se extiende en el tiempo a falta de mercado, o de un verdadero ingenuo que les conceda el milagro. Una espera que se prolonga de manera indefinida hasta que un día termina por agotar la paciencia del propietario, por bajarlo de la nube en que andaba.
Y todo para acabar consintiendo y concediendo un ajuste del precio a la baja, sugerido lógicamente por el promotor que termina rematándola, eso sí, de manera exclusiva, a una cantidad inferior de la que se pudo haber ofertado desde un principio.
Ulises resistió el canto de las sirenas y otras vicisitudes antes de llegar a buen puerto. Sirva lo anterior para tomarse en cuenta a la hora de fijar el precio de un bien inmueble si no se quiere naufragar en un ambicioso intento de venta.