11.1.11

El año que comienza, aquí en Cuernavaca.


Casas CuernavacaEs un doblar la esquina. Es una vuelta de página. Recordamos de dónde venimos y suponemos la trayectoria. Conocemos los antecedentes y nos sentimos capaces de inferir o deducir el desenlace. Sin embargo, parafraseando al poeta, nadie lo sabe de cierto. En ese marco de incertidumbre encontramos un resquicio para la esperanza que se vale del cambio de un dígito en el calendario para motivar acciones, impulsar deseos, realizar sueños. Es un nuevo punto de partida que anima los propósitos de la gente.
Cuando la intención es lo que cuenta, entonces la suma de las mismas hace la diferencia; se aleja de un cero que nada vale, que nada aporta, que no es siquiera la sombra de la nada. Los primeros días del año transcurren con pocos pero notorios signos de curiosidad (por algo se empieza) que si bien aún no se materializan en transacciones, por lo menos entretienen las facultades de nuestro oficio.
Si unos se guían por los astros, en el sector inmobiliario también habría que fijarse en la constelación de desarrollos que ahora se ubican en los alrededores de Cuernavaca, principalmente en los municipios de Temixco, Emiliano Zapata y Xochitepec. Geo con Campo Verde y La Campiña. Ara con Paseos del Río y Colinas de Altar. Homex con Cumbres del Campestre. Hogares Unión con Los Laureles. Divisa con Paseos de Xochitepec IV y Vista Santa Fe. Tecnourbe con Valle Esmeralda. Planet con Aqua y Terra. Habiza con Lomas de San Francisco y Las Palmas. Paquimé con el Horreo. Contell con El Palmar y Rialta con Paraíso Country Club.
Se construye con una vehemencia que apuesta por encontrar una fuerza similar en la demanda. La oferta de casas habitación es amplia, cargando los dados al interés social, pero también con opciones a nivel residencial, aunque el mercado se contraiga en ambos. Como si la razón del constructor fuera el resultado de pegar un ladrillo sobre otro para lograr, a la postre, un muro que la avala, y no una lápida como la del hipocondríaco que sólo entonces pudo retar a sus detractores “¿Lo ven?”.
Si algo hemos aprendido al paso de los años es que contra la falta de poder adquisitivo no hay defensa para el vendedor, pero cuando las reticencias de un cliente obedecen a un temor por invertir, entonces hay espacio para la negociación.
En ese espacio nos movemos, en ese espacio trabajamos. Como lo hicieron quienes después del temblor de 1985 intentaron promover propiedades en las colonias Roma y Condesa del Dsitrito Federal, donde no se paraban ni las moscas porque el miedo ya las había obligado a mudarse de allí. Los compradores que, en medio del caos, distinguieron el perfil de la oportunidad, celebran hoy el valor de sus adquisiciones. El riesgo persiste pero la demanda se impone.
En este blog de Casa en Cuernavaca estaremos atentos a lo que nos depara la vuelta ya sea de esta esquina o de esta página. El tiempo tiene la última palabra. Así comienza el 2011 en una de las parcelas del sector inmobiliario aquí en Cuernavaca.