21.10.11

Del papel a la pantalla: Las Casas en Cuernavaca

No hace mucho que las revistas especializadas en la promoción de bienes inmuebles en Cuernavaca comenzaron a perder peso. Cada vez son menos las páginas que las conforman. Su adelgazamiento podría estar dando la falsa impresión de que, en este momento, son pocas las propiedades que se están ofertando en la ciudad de la eterna primavera.

Lo cierto es que la migración de los anunciantes pasó del terreno impreso a la nube digital no sólo como resultado de la incorporación de las nuevas tecnologías sino también por una razón de peso: la economía. Internet ofrece la posibilidad de publicar anuncios de manera hasta cierto punto gratuita (se requiere tiempo, también esfuerzo), contra lo cual la publicidad de antaño quedaba indefensa.

Tanto las grandes agencias de bienes raíces, como los asesores inmobiliarios independientes, han incursionado en el ciberespacio con la esperanza de incrementar su presencia para captar a clientes potenciales. La promesa de llegar con un presupuesto menor a un mayor número de personas que tienen en común el interés de comprar una casa de cierto valor en una localidad específica, es irresistible.

Sin embargo, el paso del tiempo se ha encargado de poner las cosas en su lugar. En años anteriores, la respuesta no sólo era inmediata sino altamente satisfactoria para quienes llegaron a promocionarse de esta manera. El incipiente número de anunciantes hacía posible que hasta los motores de búsqueda arrojaran un anuncio propio en los primeros resultados.

De entonces a la fecha, hemos asistido a la multiplicación de los portales para los anuncios gratuitos, algunos de los cuales se pierden en la inmensidad del ciberespacio donde nadie los encuentra. De igual manera, hemos visto nacer la comercialización de los espacios en los sitios con mayor demanda que ahora, como si se tratara de una bolsa de valores, tasan el precio para destacar un anuncio.

De seguir con esta tendencia, los costos para aparecer bien posicionado en Internet podrían llegar a ser relativamente similares a los que se tienen ahora por anunciarse en otros medios, llamados tradicionales, siguiendo la regla de que a mayor inversión, mayor el espacio publicitario.

Internet evoluciona y en estos días se recomienda incrementar la presencia por medio de las redes sociales donde, hasta el momento, se dice mucho pero se escucha poco. Habrá que estar atentos si lo anterior en verdad contribuye a mejorar el porcentaje de conversión, es decir el número de ventas por la cantidad de impactos publicitarios.

Tarde o temprano, las aguas siempre encuentran su cauce. Los anunciantes no sólo tendrán que treparse a la nube para colocar anuncios, sino que también deberán hacer un balance en sus presupuestos para recurrir, entre otros, a los beneficios de la información impresa, la cual sigue poniéndose al alcance de las manos de clientes potenciales en puntos de venta que promueven un mejor comercio para beneficio de esta ciudad.