19.4.12

El arte de atender (y entender) a quien hace como que compra.

Casas CuernavacaDicen que cada cabeza es un mundo. Se quedan cortos. Hay personas que, en realidad, son un universo por descubrir o, peor todavía, un big bang a punto de suceder.

Si bien es cierto que parecen o procuran esconder sus intenciones de compra tras un velo de misterio, también resultan fácilmente identificables por la sombra que proyecta su falta de voluntad cuando llega la hora de tomar una decisión.

Todo buen vendedor de bienes raíces que se precie de haber recorrido algunos de los pasillos en el mercado inmobiliario se ha enfrentado a un cliente potencial que medita la compra de un bien inmueble con la misma gravedad de quien se dispone a dividir el átomo. Sin embargo, a la hora de actuar, al momento de dar un paso hacia adelante, recula sin razón como infante que retira inesperadamente sus activos en un juego de canicas.

De nuestros colaboradores hemos escuchado expresiones que califican a tales individuos como pájaros nalgones. ¿Ha usted visto a un pájaro nalgón? Nosotros tampoco. O sea, dichos clientes no existen como tales. Son otros los insondables motivos que los llevan a ver una casa, a visitar un desarrollo, a platicar con un asesor para investigar qué fue primero: el ladrillo o la mezcla. Todo, menos la intención genuina y factible de adquirir un bien inmueble.

La plática entre el vendedor y el posible comprador se prolonga como trámite ante instancia gubernamental para obtener un permiso. Con GPS en mano, se cuestiona la ubicación de la propiedad. Con aviesa persuasión se inquiere sobre la flexibilidad del constructor para modificar no sólo los acabados sino los materiales de obra. Igual se pretende replantear las leyes de la ingeniería que revolucionar la línea del diseño arquitectónico. Y por si fuera poco, se procede al análisis metafísico del último céntimo en los intereses y la relatividad del tiempo y del espacio en el plazo del crédito hipotecario.

Con toda la información dispuesta sobre la mesa, con más respuestas del asesor inmobiliario que la mismísima Wikipedia, aquél que cómodamente se esconde bajo el disfraz del visitante, y que se ufana tanto de recursos como determinación para comprar la propiedad en un abrir y cerrar de ojos, hace una pausa antes de lanzar su penúltima pregunta: "Entonces, ¿éstas son las casas?", para luego rematar con la sorprendente: "¿Y no tiene departamentos?"

P.D. Sísifo nos hace los mandados.