20.11.12

Al Este de Paraíso

Con este título, que tiene reminiscencias de aquella memorable película de James Dean, podemos ubicar en el mapa a todos aquellos desarrollos habitacionales que se han construido al oriente de este club de golf que se denomina Paraíso. 

Algunos de ellos ya estaban allí, antes de que la primera retroexcavadora se plantara donde ahora se coloca el tee de salida.

Como quien dice al ritmo de abriendo brecha, tumbando caña, diferentes constructoras se dieron a la aventura de sembrar conjuntos de casas que florecieron con sus áreas verdes, palapa y alberca, para atraer a quienes buscan adquirir una casa de fin de semana con el mejor clima del mundo.

Localizada inmediatamente al sur de la capital morelense,  esta zona se ha ido transformando poco a poco en el área conurbada de Cuernavaca. De ahí, su oferta de vivienda para satisfacer la creciente demanda tanto de quienes provienen de otros Estados, como de quienes habitan en la misma entidad.

Sin embargo, el mercado local de la ciudad de la eterna primavera sigue mirando con cierto desdén a este nuevo polo de desarrollo como si la distancia con el centro cuernavacense fuera la misma que desde Mérida hasta Ensenada cuando en realidad es cuestión de unos cuantos kilómetros por la autopista.

Mucha gente sigue teniendo la ilusión de poder encontrar viviendas de interés social, o de interés medio bajo, con amenidades que aquí se consideran estándar, a precios accesibles, en la zona norte o centro de Cuernavaca, cuando la realidad nos demuestra cada vez más la transformación de casas antiguas, o la de terrenos aparentemente olvidados, en grandes edificios con departamentos tipo loft minimalista cuyos precios de preventa son tan elevados como sus pisos.

En un futuro no tan lejano, cuando las personas busquen una vivienda que se encuentre lo más cercana a Cuernavaca, quizás recuerden con nostalgia que por ahí, al este de Paraíso, había oportunidad, y que la distancia que antaño sirvió de pretexto para abstenerse de invertir, sea lo que menos importe. El allá de hoy será la vuelta de la esquina el día de mañana. Como dice el dicho: lo dirán de chía pero es de horchata. El tiempo tiene la última palabra.